Escuchas que alguien te habla, pero las palabras parecen mezclarse. Te ocurre especialmente en un restaurante, durante una comida familiar o cuando varias personas hablan al mismo tiempo. Pides que te repitan las cosas con frecuencia y, aunque oyes la voz, te cuesta comprender el mensaje.
Si te sientes identificado con esta situación, no eres el único. Es una de las consultas más habituales en los centros auditivos y, en muchos casos, puede ser el primer síntoma de una pérdida de audición.
En este artículo te explicamos por qué sucede, cuáles son las causas más frecuentes y qué soluciones existen para volver a disfrutar de una comunicación clara.
Aunque solemos utilizar ambos términos como sinónimos, escuchar y entender no son exactamente lo mismo.
¿Escuchar y entender son lo mismo?
- Escuchar significa que el oído detecta los sonidos.
- Entender implica que el cerebro interpreta correctamente esos sonidos y los convierte en palabras con sentido.
Por eso muchas personas dicen:
- «Te oigo hablar, pero no entiendo lo que dices.»
- «Escucho las voces, pero parecen murmullos.»
- «Tengo que leer los labios para seguir una conversación.»
Esto ocurre porque la pérdida auditiva suele afectar primero a determinadas frecuencias donde se encuentran muchos de los sonidos que permiten distinguir unas palabras de otras.
¿Por qué escucho pero no entiendo?
Existen diferentes motivos que pueden provocar esta sensación.
1. Pérdida auditiva relacionada con la edad (presbiacusia)
Es la causa más frecuente.
Con el paso de los años, las células del oído interno se van deteriorando lentamente. La persona continúa oyendo muchos sonidos, pero pierde capacidad para distinguir consonantes como:
- S
- F
- T
- P
- CH
Por eso frases aparentemente sencillas empiezan a resultar difíciles de comprender.
Es habitual pensar que los demás hablan bajo o vocalizan mal, cuando en realidad el problema está en la calidad con la que llega el sonido al oído.
2. Exposición prolongada al ruido
Trabajar durante años en ambientes ruidosos o escuchar música a un volumen elevado puede dañar progresivamente la audición.
Este tipo de pérdida suele aparecer de forma gradual y muchas personas no son conscientes hasta que comienzan las dificultades para mantener conversaciones.
3. Acúfenos o tinnitus
Los conocidos pitidos en los oídos también pueden interferir en la comprensión del habla.
Cuando el cerebro está constantemente «escuchando» ese sonido interno, necesita realizar un mayor esfuerzo para diferenciar las palabras del ruido de fondo.
4. Tapón de cerumen
Aunque es una causa mucho más sencilla, un tapón de cera puede disminuir la calidad del sonido y hacer que las conversaciones se perciban apagadas.
La buena noticia es que suele solucionarse de forma rápida tras una valoración profesional.
5. Problemas del oído medio
Algunas infecciones, acumulación de líquido o alteraciones del tímpano también pueden afectar a la transmisión del sonido.
Por ello es importante realizar una exploración completa y no asumir que todo se debe únicamente a la edad.
6. Dificultad para discriminar las palabras
En ocasiones el oído detecta correctamente el sonido, pero existe una disminución en la capacidad para diferenciar unas palabras de otras.
Este problema recibe el nombre de discriminación auditiva reducida y es uno de los motivos por los que una persona puede escuchar sin llegar a comprender bien las conversaciones.
7. Fatiga auditiva
Cuando existe una pérdida auditiva, el cerebro necesita realizar un esfuerzo constante para completar las palabras que faltan.
Ese esfuerzo termina provocando cansancio, dificultad para concentrarse e incluso evita que muchas personas disfruten de reuniones familiares o encuentros sociales.
¿Te ocurre sobre todo en restaurantes o reuniones?
Es probablemente la situación más frecuente.
Muchas personas comentan que:
- En casa entienden relativamente bien.
- Pero en un restaurante apenas siguen la conversación.
- En reuniones familiares se sienten perdidas.
- En lugares con música necesitan pedir que repitan continuamente las frases.
Esto sucede porque el cerebro debe separar la voz que queremos escuchar del resto de sonidos ambientales.
Cuando existe una pérdida auditiva, esa capacidad disminuye considerablemente.
Señales de que podrías tener pérdida auditiva
Conviene realizar una revisión si notas alguno de estos síntomas:
- Pides con frecuencia que repitan las cosas.
- Subes mucho el volumen de la televisión.
- Entiendes peor las voces femeninas o infantiles.
- Evitas reuniones porque te cuesta seguir las conversaciones.
- Crees que los demás vocalizan mal.
- Escuchas las palabras, pero no consigues distinguirlas.
- Te cansas después de mantener una conversación larga.
- Tus familiares son quienes primero detectan el problema.
Muchas personas tardan varios años en acudir a un especialista desde que aparecen los primeros síntomas, lo que puede afectar progresivamente a su calidad de vida.
¿Cómo se diagnostica este problema?
La mejor forma de saber qué está ocurriendo es realizar una evaluación auditiva completa.
Durante la revisión se analiza:
- El estado del oído.
- Tu capacidad para escuchar diferentes frecuencias.
- La comprensión del habla.
- El grado de pérdida auditiva, si existe.
Se trata de una prueba rápida, indolora y que proporciona información muy valiosa para encontrar la solución más adecuada.
¿Tiene solución?
En la mayoría de los casos, sí.
Dependiendo de la causa, el tratamiento puede incluir:
- Eliminación de un tapón de cerumen.
- Tratamiento médico cuando existe una patología del oído.
- Seguimiento especializado.
- Adaptación de audífonos cuando existe pérdida auditiva.
Los audífonos actuales poco tienen que ver con los de hace años.
Gracias a la tecnología digital son capaces de:
- Mejorar la comprensión de las conversaciones.
- Reducir el ruido ambiental.
- Adaptarse automáticamente a distintos entornos.
- Conectarse al teléfono móvil y otros dispositivos mediante Bluetooth.
- Ofrecer un sonido mucho más natural.
Lo más importante es que permiten volver a participar en conversaciones sin tener que hacer un esfuerzo constante.
¿Cuándo debería hacerme una revisión auditiva?
No es necesario esperar a «dejar de oír».
Si notas que escuchas pero no entiendes, ese síntoma ya es motivo suficiente para realizar una valoración.
Cuanto antes se detecte una posible pérdida auditiva, antes podrá aplicarse la solución más adecuada y menor será el esfuerzo que tendrá que realizar el cerebro para comprender las conversaciones.
Preguntas frecuentes
¿Es normal escuchar las voces pero no entender las palabras?
No debería considerarse normal. Aunque puede aparecer con el envejecimiento, suele indicar algún grado de pérdida auditiva o una disminución en la capacidad para comprender el habla.
¿Puede ser por la edad?
Sí. La presbiacusia es la causa más frecuente y afecta progresivamente a millones de personas a partir de los 60 años, aunque también puede aparecer antes.
¿Los audífonos ayudan a entender mejor?
Sí. Cuando están correctamente adaptados por un profesional, mejoran significativamente la comprensión del habla y reducen el esfuerzo necesario para seguir una conversación.
¿La prueba de audición duele?
No. Es completamente indolora y suele realizarse en pocos minutos.
No te acostumbres a escuchar a medias
Muchas personas creen que su problema consiste simplemente en que los demás hablan bajo. Sin embargo, cuando escuchar deja de significar entender, es importante averiguar qué está ocurriendo.
En OIR-T realizamos una evaluación auditiva personalizada para conocer el estado de tu audición y orientarte sobre la mejor solución para tu caso.
Si llevas tiempo diciendo «te oigo, pero no te entiendo», quizá haya llegado el momento de realizar una revisión. Detectarlo a tiempo puede marcar una gran diferencia en tu calidad de vida y en la forma en que vuelves a disfrutar de las conversaciones con quienes más te importan.
