La pérdida de audición suele aparecer de forma progresiva. En la mayoría de los casos no ocurre de un día para otro, sino que nuestro oído va perdiendo capacidad poco a poco y, sin darnos cuenta, empezamos a adaptarnos a esa nueva situación.
Subimos el volumen de la televisión, pedimos que nos repitan las cosas o evitamos conversaciones en lugares con mucho ruido. Son cambios que muchas personas consideran «normales con la edad», cuando en realidad pueden ser los primeros síntomas de una pérdida auditiva.
En este artículo te explicamos cómo identificar las señales más frecuentes, qué pequeñas pruebas puedes hacer en casa para detectar posibles problemas y cuándo es recomendable acudir a un profesional para realizar una evaluación completa.
¿Qué es la pérdida auditiva?
La pérdida auditiva es la disminución de la capacidad para escuchar determinados sonidos o comprender correctamente las conversaciones.
Puede afectar a uno o ambos oídos y presentarse de forma gradual o repentina. Aunque es más frecuente a partir de los 50 años, también puede aparecer antes debido a la exposición al ruido, determinadas enfermedades, algunos medicamentos o factores hereditarios.
Lo importante es recordar que detectarla a tiempo permite encontrar la mejor solución y mantener una buena calidad de vida.
10 señales que pueden indicar una pérdida de audición
1. Escuchas, pero no entiendes lo que te dicen
Es uno de los síntomas más frecuentes.
Puedes oír que alguien está hablando, pero las palabras parecen mezclarse o cuesta distinguirlas, especialmente si hablan varias personas a la vez.
2. Necesitas subir cada vez más el volumen de la televisión
Si otras personas te dicen continuamente que el volumen está demasiado alto, puede ser una señal de que tu audición ha cambiado.
3. Te cuesta seguir conversaciones en restaurantes o reuniones
Los ambientes con ruido de fondo son el mayor reto para las personas con pérdida auditiva.
Si en un restaurante sientes que todo el mundo murmura o tienes que esforzarte mucho para seguir una conversación, conviene realizar una revisión auditiva.
4. Pides que te repitan las cosas con frecuencia
Frases como:
- «¿Perdón?»
- «¿Puedes repetirlo?»
- «No te he entendido.»
si forman parte habitual de tus conversaciones, es recomendable prestar atención a tu audición.
5. Entiendes mejor cuando ves la cara de quien habla
Muchas personas empiezan a leer los labios sin darse cuenta para completar la información que no escuchan correctamente.
6. Tienes dificultad para hablar por teléfono
Si las llamadas telefónicas se han vuelto más complicadas que antes, especialmente cuando la otra persona habla rápido, podría existir una pérdida de audición.
7. Te parece que los demás hablan bajo o murmuran
Una frase muy habitual entre nuestros pacientes es:
«No es que oiga mal, es que la gente habla cada vez más bajo.»
En realidad, muchas veces el problema no está en cómo hablan los demás, sino en cómo percibimos determinados sonidos.
8. No escuchas algunos sonidos cotidianos
Por ejemplo:
- El canto de los pájaros.
- El timbre de una bicicleta.
- El sonido de un reloj.
- Los avisos del móvil.
- El intermitente del coche.
Estos sonidos suelen contener frecuencias altas, las primeras que suelen verse afectadas.
9. Acabas cansado después de una conversación
Cuando el cerebro tiene que esforzarse constantemente para interpretar lo que oye, aparece un importante cansancio mental.
Muchas personas creen que están simplemente agotadas, cuando en realidad llevan horas haciendo un gran esfuerzo para entender las conversaciones.
10. Tus familiares notan antes el problema que tú
En muchas ocasiones son los hijos, la pareja o los amigos quienes detectan primero los cambios.
Si varias personas de tu entorno te han comentado que escuchas peor, merece la pena realizar una revisión.
Haz esta sencilla autoevaluación
Responde sí o no a las siguientes preguntas:
- ¿Subes más el volumen de la televisión que hace unos años?
- ¿Te cuesta entender conversaciones cuando hay ruido?
- ¿Pides que te repitan las cosas varias veces al día?
- ¿Crees que los demás hablan demasiado bajo?
- ¿Te resulta difícil hablar por teléfono?
- ¿Evitas reuniones porque te cuesta seguir las conversaciones?
- ¿Tus familiares te dicen que escuchas peor?
¿Has respondido «Sí» a dos o más preguntas?
No significa necesariamente que tengas una pérdida auditiva, pero sí es una buena razón para realizar una revisión con un profesional.
Una evaluación auditiva completa permitirá conocer el estado de tu audición y resolver cualquier duda.
¿Qué puedes hacer en casa para comprobar tu audición?
Aunque ninguna prueba casera sustituye una evaluación profesional, puedes prestar atención a algunos aspectos:
Compara ambos oídos
Escucha la televisión o una conversación tapando primero un oído y después el otro.
Si notas una diferencia importante entre ambos, conviene consultarlo.
Comprueba si distingues palabras
Pide a un familiar que pronuncie varias palabras desde diferentes distancias y en un tono de voz normal.
No se trata solo de escuchar sonidos, sino de entender correctamente las palabras.
Observa cómo respondes al ruido
Si en un ambiente silencioso escuchas bien pero en un restaurante o una cafetería te resulta muy difícil seguir una conversación, puede existir una pérdida auditiva que pase desapercibida en situaciones tranquilas.
¿Cuándo debes acudir a un especialista?
Es recomendable solicitar una revisión auditiva si:
- Has notado cambios en tu forma de escuchar.
- Tus familiares creen que escuchas peor.
- Tienes más de 50 años y hace tiempo que no revisas tu audición.
- Escuchas pitidos frecuentes en los oídos.
- Has trabajado muchos años expuesto al ruido.
- Te cuesta comprender conversaciones aunque oigas las voces.
Detectar una posible pérdida auditiva en sus primeras fases facilita encontrar la solución más adecuada y ayuda a mantener una comunicación fluida en el día a día.
La importancia de una revisión auditiva profesional
Las pruebas caseras pueden servir como orientación, pero nunca sustituyen una evaluación realizada por un profesional.
En un centro auditivo se analiza no solo cuánto escuchas, sino también cómo comprendes el habla, el estado de ambos oídos y qué solución puede adaptarse mejor a tus necesidades.
Una revisión es rápida, indolora y puede aportar tranquilidad si todo está bien o permitir actuar cuanto antes si existe algún problema.
Conclusión
La pérdida de audición suele aparecer poco a poco y, precisamente por eso, es fácil acostumbrarse a ella sin ser plenamente consciente.
Si te has sentido identificado con varias de las situaciones descritas en este artículo, no lo dejes pasar. Una revisión auditiva realizada por profesionales puede ayudarte a conocer el estado real de tu audición y, si fuera necesario, encontrar la solución más adecuada para seguir disfrutando de las conversaciones, la música y los sonidos de tu día a día.
En OIR-T estaremos encantados de ayudarte a resolver cualquier duda y realizar una evaluación auditiva personalizada para que puedas cuidar uno de los sentidos más importantes: tu audición.
